Todos los fabricantes quieren que sus productos estén bien protegidos para reducir las incidencias al mínimo, pero a menudo este objetivo implica decisiones relacionadas con otros aspectos de la empresa como la logística, el transporte o el reciclado, que afectan a nuestra sostenibilidad.

Tener pocas incidencias es importante, pero una empresa comprometida debe además utilizar el mínimo material y tamaño de embalaje posible sin perder efectividad. Esto supone optimizar toda la producción utilizando los materiales y estructura de embalaje más adecuados según el diseño y fragilidad de su producto y según las necesidades de la compañía. 

Un error habitual para reducir las incidencias es sobreembalar en exceso el producto, creyendo que de esta forma se protege mejor. En realidad sobreembalar supone utilizar más material del necesario, por lo que es mucho menos sostenible, menos ecoresponsable y acarrea el incremento de todos estos costes: transporte, materia prima, manipulación, almacenaje, reciclado y tasas.

Costes de un embalaje no optimizado

 Veamos con más detalle cuáles son los costes asociados a un embalaje no optimizado.

Transporte. Cuando se utiliza un embalaje mucho más grande, que tiene un volumen innecesario, lo que ocurre es que se acaba transportando aire. Se transportan menos cajas por vehículo, lo que supone un gasto de entre 50 y 100€ por metro cúbico; mayor contaminación, desgaste de vehículos y mayor consumo de combustible (un solo litro de gasoil emite 2k de Co2).

Materia Prima. Para reducir incidencias, algunos fabricantes utilizan una segunda caja o sobreembalan el paquete, lo que supone un 60% más de material (cartón, plástico, espumas, maderas….), una solución muy poco sostenible. 

Manipulación. Un embalaje de mayor volumen implica mayor dificultad de manipulación, más esfuerzo, más espacio, más procesos… Y por supuesto, necesita mayor tiempo tanto para su manipulación como para el traslado, carga y descarga. 

Almacenaje. Si el embalaje es más grande se necesitan más metros cuadrados para almacenar la materia prima que se utiliza para embalar y es necesario mayor espacio para hacer la correcta gestión del producto embalado. 

Separar residuos

Reciclado. Cuando sobreembalamos hay más materia prima para reciclar, mayor trabajo y tiempo para el proceso de reciclado y en definitiva más toneladas para su tratamiento.

Tasas. Si se utiliza un 60% menos de materia prima se reducen a la mitad los costes en tasas medioambientales

¿Aún necesitas más motivos para optimizar tu embalaje?

Si después de ver todo lo que supone no tener un buen embalaje (adaptado a tu producto y bien optimizado) aún no estás convencido, aquí tienes tres razones más: 

– Los consumidores cada vez están más concienciados con el medio ambiente y buscan productos con un embalaje más ecológico y sostenible. La sostenibilidad también es un valor, y muy importante; utilízalo como elemento de marketing. Apuesta por un embalaje optimizado, que solo utilice los materiales necesarios y sea más respetuoso con el medio ambiente, comunícalo y seguro que tus clientes lo agradecerán.

– Uno de los motivos por los que utilizar un embalaje sostenible es el ahorro económico, ya que será mucho más rentable para tu coste logístico global. ¡Compruébalo!

– Y por supuesto, el último y el más importante de los motivos: la conciencia social. Empecemos por pequeñas acciones, como cambiar el embalaje por uno más ecológico, para lograr una economía más sostenible y un planeta más sano y en mejor estado. Es responsabilidad de todos. 

Objetivo Brafim

Nuestro objetivo es ser de ayuda, queremos aportar nuestro granito de arena y facilitar a las empresas su paso hacia la sostenibilidad. ¿Cómo? Diseñando embalajes adaptados a cada producto, que no solo protegen y reducen las roturas, sino que además reducen la huella de carbono de las empresas. 

Hablamos de embalajes optimizados y eficaces, en los cuales solo se utiliza el material necesario y que además este material es reciclado y reciclable. 

Contáctanos, nos encantaría ayudarte. Brafim, por una sostenibilidad cuantificable.