Un buen embalaje es aquel que consigue responder a las necesidades de cada producto, asegurando un equilibrio entre la función de protección, el volumen del embalaje y el control de los costes, derivados de todo el proceso logístico. De modo que, a la hora de seleccionar un embalaje, una de las principales variables que debemos tener en cuenta es el producto que queremos embalar. 

En artículos anteriores de nuestro blog, hemos desarrollado distintas soluciones de embalaje teniendo en cuenta, principalmente, el producto. Algunos de estos artículos son:

Aunque existen soluciones de embalaje estandarizadas que cubren las necesidades básicas para productos comunes, a través de estos casos reales hemos visto por qué cada producto hace imprescindible una solución personalizada.

Dicho esto, y con la experiencia desarrollada durante más de 30 años, hemos establecido una metodología de trabajo que permite dar con la mejor solución personalizada para cada producto y empresa.

En qué consiste nuestro método

El método reúne cinco fases que se desarrollan desde que el producto llega a nuestras manos hasta que presentamos la solución al cliente. 

Llegada la petición a Brafim…

1. Especialista
Cada solicitud es atendida personalmente por un ingeniero en embalaje, que acompaña al cliente en todo el proceso para implementar la mejor solución al producto.  

2. Diagnóstico sin compromiso
Nuestro especialista reúne toda la información necesaria, del producto, para encontrar la solución más efectiva. De modo que realiza un diagnóstico sobre las características específicas que debe cumplir el embalaje idóneo.

3. Solución a medida
Cada petición requiere de una solución de embalaje diferente. En este punto del método se deciden aspectos como; si es necesaria una protección multi-material (espuma, eps, madera cartón etc.), y se tienen en cuenta factores que cada empresa tiene definidos y que forman parte de su estrategia, como son los aspectos logísticos (aprovisionamiento, almacenaje y transporte), aspectos a nivel de producción y su relación con el medio ambiente. 

Así pues, con el objetivo de encontrar la mejor solución teniendo en cuenta todos estos factores, ofrecemos a nuestros clientes un servicio de consultoría en el que se analizan y optimizan las seis etapas que intervienen en el proceso logístico del embalaje: embalaje, almacén, producción, transporte, incidencias y tasas ambientales. 

Descubre más acerca este servicio de consultoría >>

4. Test
Una vez encontramos la solución para el producto, realizamos un test para asegurarnos que implantamos el embalaje correcto. De esta forma, con pruebas de impacto monitorizadas con sensores, probamos su rendimiento y demostramos su efectividad.

Caso real drop test: embalaje de muebles.

5. QRM Respuesta rápida
Nuestra fábrica está dotada de capacidad sobrante y de equipos doblados para poder servir de acuerdo a las necesidades de nuestros clientes, ya que cada vez más estos necesitan plazos de entrega más cortos.

¿Necesitas un embalaje para tu producto? ¿Te gustaría probar la efectividad de nuestro método? Contacta con nosotros y te ayudaremos.